Seguimos avanzando en este inolvidable Encuentro Interclubes de Marbella 2026, sumando experiencias que van mucho más allá de lo deportivo. La cuarta jornada volvió a estar marcada por la convivencia, el compañerismo y el disfrute de nuestros jugadores en un entorno privilegiado.
El día arrancaba temprano en el albergue con el desayuno grupal, uno de esos momentos que, aunque cotidianos, refuerzan la unión del grupo. Entre risas, comentarios y planes para la jornada, nuestros chicos cogían fuerzas para afrontar una mañana muy esperada: la salida a la playa.

Una vez allí, el grupo se volcó en aprovechar cada minuto. Hubo tiempo para todo: baños en el mar, partidos improvisados de fútbol en la arena, encuentros de voleibol, bádminton y los clásicos juegos de palas que nunca fallan. La playa se convirtió en un espacio de diversión constante, donde la energía de los jugadores no decayó en ningún momento.
Además de la actividad física, también hubo lugar para momentos más relajados. Algunos optaron por juegos de mesa como el Uno, mientras otros protagonizaban una de las escenas más divertidas del día: enterrar a varios compañeros en la arena, en una tradición veraniega que nunca pasa de moda y que dejó imágenes para el recuerdo.

El desplazamiento hasta la playa y su posterior regreso, aunque largo, estuvo lleno de buen ambiente. Los jugadores se mantuvieron entretenidos gracias a diferentes dinámicas y juegos, destacando el ya famoso “juego de la pinza”, que volvió a ser protagonista entre risas y pequeñas “travesuras”. En este punto, queremos destacar y agradecer la implicación de algunos padres, que colaboraron de forma desinteresada ayudando en el traslado de los jugadores que presentaban molestias o pequeñas lesiones, demostrando una vez más el gran ambiente de familia que rodea al equipo.
De vuelta en el albergue, tocaba reorganizarse. Los jugadores pasaron por las duchas antes de reunirse para la comida, recuperando energías tras una mañana muy intensa. Después, el grupo tuvo un tiempo de descanso muy necesario: algunos aprovecharon para dormir y recargar pilas, mientras que otros optaron por seguir compartiendo tiempo juntos en un ambiente más tranquilo, conversando y disfrutando de la convivencia.
La tarde traía consigo otra de las actividades señaladas del día. Tras la entrega de móviles, el equipo puso rumbo a Puerto Banús, uno de los lugares más emblemáticos de la Costa del Sol. Durante el paseo, nuestros jugadores pudieron disfrutar de un entorno diferente, observando el puerto deportivo, el ambiente característico de la zona y algunos de los coches más exclusivos que allí se encuentran. Fue un momento ideal para desconectar, pasear y seguir fortaleciendo la relación entre compañeros fuera del contexto deportivo.


Ya de regreso, el día guardaba su momento más especial. La jornada se cerró con la celebración del tradicional amigo invisible, una actividad que nunca decepciona. La ilusión era palpable en cada uno de los jugadores, que esperaban con ganas descubrir quién les había hecho su regalo. Hubo detalles de todo tipo: originales, divertidos, sorprendentes e incluso algunos “exóticos”, que arrancaron carcajadas y dejaron momentos muy entrañables.


Sin duda, fue el broche perfecto a un día completo, en el que volvimos a comprobar que este tipo de experiencias ayudan a construir equipo, fortalecer lazos y generar recuerdos que permanecerán mucho más allá del propio torneo.
Seguimos disfrutando del camino, creciendo juntos y representando con orgullo nuestros valores dentro y fuera de la pista.
#SomosLAPAZ
