¡Hola a todos, familia, amigos y seguidores incondicionales de nuestro equipo! Preparaos, porque nuestra gran aventura por fin ha comenzado y esta «Crónica del Primer Día» viene cargada de kilómetros, anécdotas inolvidables y, por supuesto, la magia de nuestro deporte. ¡Acompañaos en este viaje!
Todo empezó esta mañana con el rugido del motor y la salida de nuestro autobús. Las caras de sueño nos duraron exactamente cinco minutos, porque la emoción de la expedición rápidamente tomó el control. El primer gran «hit» del viaje ocurrió cuando, de buenas a primeras, tuvimos nuestro momento estrella: Lionel dejando saber lo bien que Lucía le cae. Ya fuera por su actitud o por la ilusión, se robó el show y desató las primeras carcajadas generalizadas de la mañana. ¡Empezábamos con el pie derecho!

Con el ambiente ya caldeado, necesitábamos a alguien que pusiera orden en el caos, y ahí fue cuando Alicia decidió abrir la cola de entradas para Shakira sin cuenta de Ticketmaster. ¡Menudo golpe bajo más inesperado! Pasaportes, horarios, asientos… nada escapa a su control. Pero el orden duró poco, porque el pasillo del autobús no tardó en convertirse en una pista de baile. Se armó un festival de música al fondo del bus y Tomás decidió que era su momento de brillar, animándose a bailar con unos pasos prohibidos que nos dejaron a todos llorando de risa.
Aprovechando que tenía la atención de su público, Tomás tomó la palabra con la solemnidad de un árbitro de la FIBA para explicar las reglas oficiales del famoso «juego de la pinza». A partir de ese momento, la paranoia se instauró en el autobús: cualquiera podía ser la próxima víctima de llevar una pinza colgada en la ropa sin darse cuenta. Con esta tensión juguetona llegamos a nuestra parada para el segundo descanso, que esta vez fue un poco más largo. Fue el momento perfecto para estirar las piernas, reponer fuerzas con algún que otro snack y planear los primeros ataques sorpresa de la pinza.
De vuelta a la carretera y con las pilas cargadas, por fin vimos nuestro destino. ¡Llegada triunfal a las instalaciones del Marbella Basket! El cambio de chip fue automático: pasamos de las risas del autocar a la concentración y el brillo en los ojos que solo da el olor a parqué.

Para arrancar la jornada deportiva con los honores que merece, tuvimos una pequeña entrevista con el presidente del club local. Fue un momento muy institucional y cercano, donde nos demostraron por qué son unos anfitriones de diez, dándonos la bienvenida y deseándonos suerte en la pista.
Y entonces, llegó la acción. Los primeros en saltar a la cancha fueron los chicos del equipo Senior. ¡Qué despliegue de energía! Hubo garra, buenas defensas y jugadas que nos levantaron de los asientos. Pero la fiesta del baloncesto no terminó ahí; luego fue el turno de las categorías inferiores. Ver los partidos de nuestros cadetes e infantiles fue un auténtico espectáculo. Demostraron que el futuro del equipo está más que asegurado, luchando cada balón como si fuera el último de una gran final.

Tras el pitido final de los encuentros, vivimos uno de esos momentos que engrandecen el deporte: la ceremonia de entrega de obsequios entre ambos equipos. Hubo aplausos, fotos de rigor, sonrisas y una deportividad inmensa. Nos despedimos del pabellón con un sabor de boca inmejorable y el orgullo por las nubes.
Para ponerle el broche de oro a una jornada tan intensa, nos reunimos todos para la cena de equipo. Entre platos de comida y anécdotas de las mejores jugadas del día, se produjo el momento más esperado (y temido) de la noche: la resolución y el fin del juego de la pinza de hoy. Hubo recuento de víctimas elevadas en los últimos minutos, confesiones de traiciones entre compañeros de asiento y un perdedor del día que seguramente mañana busque venganza.

Nos vamos a dormir cansados pero inmensamente felices, sabiendo que esto es solo el principio. La química del equipo está mejor que nunca y el baloncesto nos sigue regalando momentos únicos.
Mañana volveremos a la carga con más energía, más partidos y, conociendo a este equipo, muchas más locuras. ¡Buenas noches a todos desde Marbella!
#SomosLAPAZ
