El stage ha comenzado y no pudo haber tenido un mejor arranque. Tras un buen trayecto desde Parla hasta las inmediaciones del Retiro, la madre de Tomás nos recibió con una calidez que solo puede competir con su talento en la cocina. Micha, Janne y Justin, los primeros en llegar, fueron recibidos con comida casera y muchas sonrisas, el combustible perfecto para seguir el camino hacia nuestro destino final: Cercedilla.
Con el coche cargado hasta el último rincón —como si de una partida de Tetris en modo experto se tratara— iniciamos el viaje al albergue. Una hora de carretera salpicada de risas, buena vibra y alguna que otra playlist cuestionable nos llevó a lo que será nuestro hogar los próximos días. Aunque el parking nos hizo dudar por un momento, lo resolvimos rápidamente con el check-in y una subida de maletas en modo expedición.
Ya instalados, dimos el primer paso oficial del stage con una sesión dedicada al ideario del club. Hablamos sobre nuestro estilo de juego, cómo gestionamos los conflictos como equipo y los valores que nos unen tanto dentro como fuera de la pista. Un arranque que nos recordó por qué estamos aquí: para crecer, aprender y fortalecernos como grupo.


Después de una jornada intensa, llegó el merecido tiempo libre. Salimos a cenar y a dar un paseo por las calles tranquilas de Cercedilla, disfrutando del ambiente relajado del pueblo serrano. Y para cerrar el día con broche de oro, nos reunimos en el albergue para ver el emocionante partido de playoffs entre el Real Madrid y Valencia Basket.
La energía está alta, el equipo está unido y el stage apenas comienza. ¡Vamos con todo!
