Último día de stage con inspiración y reflexión junto a Jota Cuspinera

En la jornada de cierre de nuestro stage, comenzamos el día compartiendo un desayuno en el pueblo, todos juntos, en un ambiente relajado y de compañerismo. Durante la subida por la montaña, el buen humor reinó: estuvimos contando anécdotas, riéndonos y disfrutando de los últimos momentos de convivencia.

A la vuelta, preparamos las maletas y dejamos listas las habitaciones, ya que nos esperaba una cita especial: la visita de Jota Cuspinera. Antes de su llegada, estuvimos organizando algunos detalles para su charla y comentando nuestras expectativas sobre lo que estaba por venir.

La charla, titulada “De Jugador a Entrenador: Ver el Baloncesto con otros Ojos”, nos invitó a reflexionar sobre nuestra labor como entrenadores desde un enfoque más humano y profundo. Empezamos cuestionándonos: “¿Por qué entrenamos?”, una pregunta que marcó el ritmo de toda la sesión. Se abordaron temas como los objetivos que nos planteamos como entrenadores, los límites que debemos asumir, el valor educativo del deporte y la gestión del tiempo.

Uno de los momentos más significativos fue un ejercicio sobre valores personales. Comenzamos con una lista extensa de valores que fuimos reduciendo poco a poco hasta quedarnos con los tres más importantes, lo que nos llevó a identificar lo que realmente nos define tanto dentro como fuera de la pista.

A lo largo de la charla, Cuspinera compartió varias experiencias personales que sirvieron de hilo conductor para transmitir sus aprendizajes como entrenador. Entre sus reflexiones, dejó frases que calaron hondo y que nos invitaron a pensar más allá del juego. Una de ellas fue “La rosa siempre está en proceso de desarrollo”, una metáfora que nos recordó que tanto los jugadores como los equipos están en constante evolución, y que nunca se alcanza un estado final: siempre hay margen para crecer.

Otra frase que destacó fue “Obtienes lo que permites”, una llamada de atención sobre la responsabilidad del entrenador en establecer límites claros y fomentar una cultura de exigencia y compromiso. Si no se marcan esas líneas, el grupo tenderá a acomodarse en el mínimo esfuerzo.

También subrayó que “La pregunta lo es todo”, resaltando que formular buenas preguntas es clave para el aprendizaje, tanto propio como del equipo. Cuestionarse, reflexionar y buscar respuestas es lo que impulsa el desarrollo personal y profesional dentro del baloncesto… y fuera de él.

Además, nos habló del efecto Pigmalión, explicando cómo las expectativas que depositamos en los demás pueden influir enormemente en lo que llegan a ser.

La charla concluyó con una última reflexión que resume perfectamente el mensaje: “Lo importante es siempre saber hacia dónde vamos”. Tras la sesión, nos hicimos una foto de grupo con él y compartimos unos minutos más de conversación.

Para cerrar el día, terminamos de organizar nuestras cosas, comimos todos juntos y emprendimos el camino de vuelta a casa, poniendo fin a un stage lleno de aprendizajes, momentos especiales y mucha inspiración.

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